Fotografiar desde un coche es difícil por varias razones, el movimiento propio del coche, los cristales del mismo que nos causan reflejos y los obstáculos de la carretera, que no podemos controlar y pueden aparecer en la foto (con mucha frecuencia).
Lo mejor es parar el coche y salir, pero esto no siempre es posible. Si es así, bajaremos el cristal de la ventanilla, y sino acercaremos la cámara lo más posible al cristal, sin tocarlo para evitar vibraciones. Si además disponemos de un polarizador podremos evitar más brillos.
Pondremos la velocidad más rápida posible para evitar las vibraciones del coche.
Si el objeto está lejos, con enfocar nos sirve, sino tendremos que hacer un barrido con la cámara según nos desplacemos.
Algunas cámaras tienen un modo electrónico, sobre todo móviles, compactas, que al contrario que las cámaras reflex, escanean el sensor según se realiza la fotografía. Esto es inevitable y hará que aparezcan efectos extraños como lineas verticales que aparezcan oblicuas.

