
Cualquier persona de mi edad ha visto a Miguel Delibes pasear por el Campo Grande, ataviado de su gorra, bufanda y cabeza pensante según iba a su casa. Un vínculo anónimo que además se une como antiguo alumno de Nuestra Señora de Lourdes. Como él se definió en el discurso que dio en el centenario del Colegio Lourdes en 1984 «el Colegio, mediante una formación elástica, produjo siempre hombres enteros, equilibrados, un poco rudos, tal vez, pero leales, que habían de mantener de por vida con el Colegio una relación normal, amistosa, lejos de los dos extremos: esa veneración enfermiza y servil, o de abierta hostilidad que suelen despertar en sus alumnos los Colegios con aspiraciones uniformadoras.» Felices 100 años.
